Beneficios de comer sano en el trabajo y su relación con el rendimiento laboral

El rimo de vida actual nos mantiene forzados a vivir en constante prisa, impidiéndonos incluso que dediquemos tiempo suficiente para comer sano. Esto nos ha generado el hábito de recurrir a alimentos de rápida preparación y mala calidad.

La mayoría de las personas nos enfocamos más en satisfacer el hambre que en el aporte nutricional que recibimos de nuestros alimentos. Esto no solo afecta nuestra salud, sino también perjudica nuestro rendimiento laboral. Por tal motivo, es importante fomentar la alimentación saludable, especialmente en el trabajo.  

¿Qué es la alimentación saludable?

Es aquella que aporta los nutrientes necesarios para que nuestro cuerpo pueda desempeñar todas sus funciones. Ayuda a prevenir enfermedades y reestablecer la salud, así como garantizar el adecuado mantenimiento físico, acompañado de algún deporte o actividad y con un adecuado descanso. 

Por tal motivo, es importante mejorar los hábitos alimenticios de nuestros empleados. Traerá beneficios en su desempeño y compromiso, reflejándose en su productividad. 

Beneficios de comer sano

Una buena alimentación será nuestro mejor aliado para prevenir y combatir enfermedades graves, como diabetes, cáncer, cardiopatías y más. También ayuda a reducir la fatiga, el estrés y otras afecciones menores como el resfriado común. Ayuda a mantener controlados los niveles de sal y azúcar en la sangre, así como la presión arterial, previniendo riesgos cardiovasculares.

Al reducirse el riesgo de enfermedades la empresa puede salir beneficiada, ya que reducirá notablemente los gastos médicos en sus empleados, así como los ausentismos. Es tal la relación entre la alimentación y el rendimiento de un trabajador, que el hecho de saltarse una comida puede causar una baja de hierro.

Lo anterior puede ocasionar fatiga, debilidad física y falta de coordinación. También puede ocurrir una baja de azúcar, ocasionando falta de atención y reflejos más lentos de lo normal. Estas reacciones pueden volver complicadas las actividades más simples y comunes en el trabajo.

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud reveló que el rendimiento de un empleado con una buena alimentación puede aumentar significativamente, dando como resultado un empleado feliz y eficiente. 

¿Como conseguimos una alimentación adecuada?

Una óptima alimentación debe de ser variada y equilibrada, es decir, debe constar principalmente de verduras y frutas, y ser complementada con cereales, legumbres y frutos secos. 

Una dieta balanceada debe incluir un porcentaje adecuado de grasas, azúcares, calorías, proteínas y beber como mínimo 2 litros de agua al día. Son preferibles las grasas no saturas que encontramos en la palta, los frutos secos, el aceite de oliva, entre otros, y las grasas saturadas (mantequilla, queso, aceite de coco) en comparación a las trans (galletas, pasteles, pizzas).

Cuando tengamos sed, esta debe ser eliminada con agua natural, sin saborizantes ni azucares. Estos son aditivos que no le aportan ningún beneficio a nuestro cuerpo y suelen tener una gran cantidad de calorías. De igual modo, hay que cuidar el consumo de sal y prestar atención a la ingesta de potasio, ya que la falta de este mineral puede provocar taquicardia, debilidad muscular, entre otros malestares. 

Considerando lo anterior, para un óptimo funcionamiento físico y mental en el trabajo, siempre debemos tener presente los beneficios de comer sano. Por lo que, al momento de elegir nuestros alimentos, hay que considerar en su mayoría frutas y verduras, tomando en cuenta características como nuestro peso, estatura y actividades. 

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